Con el diagnóstico en 3D podremos valorar la evolución de la piel, así como la elección idónea del tratamiento a aplicar, como en el caso de las manchas, cuya densidad de melanina determinará el uso del láser o la realización de un peeling.
En el caso del acné, se analiza la densidad de Propinobacterium o la dilatación del poro, y en el envejecimiento cutáneo, la producción de colágeno, su vitalidad y la red vascular. Todo un avance en el diagnóstico y un valor añadido en el tratamiento de la piel.
¿Cómo funciona el diagnóstico facial en 3D?
El diagnóstico en 3D mediante Skin Analyser se basa en un sistema de análisis digital que permite estudiar la piel con gran precisión. A través de un escaneo del rostro, el dispositivo capta imágenes de alta resolución que permiten analizar múltiples parámetros cutáneos que no siempre son visibles a simple vista.
Este análisis permite a los especialistas evaluar el estado real de la piel y comprender los factores que influyen en su envejecimiento, hidratación o alteraciones pigmentarias. Gracias a esta tecnología es posible realizar una valoración objetiva y detallada antes de iniciar cualquier tratamiento de medicina estética, lo que facilita la elección del procedimiento más adecuado para cada paciente.
Además, el diagnóstico digital permite comparar resultados con evaluaciones posteriores y observar la evolución de la piel a lo largo del tiempo.